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Cómo tener un hijo devoto

Antes de los años ochenta, los niños nacidos dentro de ISKCON eran considerados como espiritualmente puros. Srila Prabhupada había explicado que si tenías relaciones sexuales después de haber recitado el mantra hare krishna durante cinco horas, el niño sería devoto. Después de todo las Escrituras védicas nos explicaban que esas almas habian progresado en vidas pasadas hasta llegar a ganar el buen karma (sukṛti) suficiente para obtener un nacimiento dentro de una familia de devotos. Pero a lo largo de esa década, los líderes empezaron a quejarse de que los chicos se estaban volviendo karmīs [no devotos, paganos]. Por lo tanto el gurukula había fallado en su misión de producir niños espiritualmente avanzados.

«Yo pensaba que mi madre me mandaba al gurukula para no tener que preocuparse por mí. Hace relativamente muy poco tiempo logró contarme que en realidad los líderes del templo la convencieron de que tenía que mandarme al gurukula para poder seguir haciendo sankirtan, que esto es lo que la iba a salvar a ella y a su familia del infierno».

Las escuelas hare krishna

Las escuelas hare krishna sirven a los intereses de los padres y del movimiento, y no para las necesidades académicas y espirituales de los niños. Generalmente los maestros no son seleccionados en base a su capacidad para amar y enseñar a los niños, sino en la incapacidad para hacer sánkirtan [vender libros en las calles]. Así como el éxito en el sankirtan trae un gran reconocimiento individual dentro de la comunidad, el trabajo con niños trae pérdida de estatus e invisibilidad.

Cuando yo tenía cinco años fui enviado al gurukula de Dallas. Allí me maltrataban y me pegaban continuamente. En una visita que mi padre me hizo durante el festival de Ratha-yātrā descubrió que yo tenía el cuerpo lleno de moretones. Despues de mucha discusión con las autoridades del templo se dio cuenta de que él solo no iba a poder cambiar toda una politica de pegarles diariamente a los niños. Entonces me sacó del gurukula en contra de la orden de las autoridades del templo, a quienes solamente les interesaba la capacidad de mi padre para hacer dinero vendiendo libros para ellos. Extremadamente desilusionado, estuvo a punto de abandonar ISKCON.

Al escuchar que Srila Prabhupada iba a ir a Los Ángeles fuimos allí. Cuando Srila Prabhupada me vio preguntó por qué yo no estaba en el gurukula. Yo me puse a llorar. Entonces mi padre le explicó que me había sacado debido a los golpes que me daban. Srila Prabhupada le dijo que yo pertenecía a la ‘escuela del maestro espiritual’ [traducción literal de la palabra sánscrita gurukula] y que si mi papá tenia algún problema con el tratamiento que me daban tenía que «trabajar para resolverlo», no sacarme de la escuela. O sea que Srila Prabhupada no hizo nada por resolver la situación. En vez de verlo él mismo o enviar a alguno de sus discípulos líderes para resolver los problemas, envió a mi padre, que nunca había tenido ningún poder político. Por supuesto que cuando mi padre volvió a Dallas nadie lo escuchó. Si aparecía algun problema en un templo, Srila Prabhupada estaba ansioso por ir personalmente o enviaba a alguien efectivo a resolverlo, pero como se trataba de los niños él envió a mi padre, que para lo único que era efectivo era para hacer que los karmis [los no devotos] le dieran dinero.

En fin, yo responsabilizo al «inocente» Srila Prabhupada por los males que cometieron sus discípulos, que confiaron en que el «metodo de purificación» funcionaría.

New Vṛndāvan (Virginia Occidental, Estados Unidos)

Yo creía que Nueva Vrindavan era muy buena, pero los devotos que salían de ahí contaban historias extrañas. Ya desde 1974 [en plena época de Srila Prabhupada] había rumores de abuso contra niños. En ese año (1974) un niño de 19 meses murió en la comunidad por golpes en el abdomen. La posición de la mujer allí era muy baja, quizá la más baja en todo ISKCON. Las mujeres que se iban de los grupos de sankirtan contaban historias de abuso físico y sexual, y a pesar de las resoluciones del GBC en 1978 seguían teniendo relaciones sexuales con sus líderes de sankirtan. La mujer era considerada una propiedad del hombre, y Kirtanananda creía que los hombres estaban justificados al golpear a sus esposas si era necesario, como parte del entrenamiento para la mujer. Más tarde él explicaría esta misma idea ante la TV nacional. En esa comunidad tan aislada las ideas más extrañas eran la cosa más común. Cada devoto estaba absorto en la única meta de hacer del Palacio de Oro un éxito. Mi entusiasmo por el palacio me impedía ver la posibilidad de que Kirtanananda estuviera dirigiendo la zona más corrupta de ISKCON (El mono en el palo, pág. 59).

Notas


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