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Las caídas de Hridayananda

Blupeados, Aniruddha Das (en realidad Rig Veda Das) con Hridayananda en 1977

Rigveda Das (devoto grihastha iniciado por Srila Prabhupada mediante el GBC Hridayananda Das actuando como ṛtvik) junto a Hridayananda en 1977. Un año después ―muy posiblemente con la anuencia del propio Ṛgveda―, Hridayananda lo reinició como discípulo propio y le dio el nombre de Aniruddha Dās.

Artículo publicado el 10 de noviembre de 2009 por Aniruddha Dās (devoto guatemalteco discípulo de Srila Prabhupada, que ahora no está en ISKCON) en el sitio web El Tambor Rugiente:
http://eltamborrugiente.blogspot.com.ar/2009/11/las-caidas-de-hridayananda.html

Queridos devotos, podría darles una extensa narración sobre la caída de Hridayananda con una dama discípula suya llamada Devāmṛta, una atractiva mujer de Brasil que Rocana Dās mencionó recientemente en su artículo «Aparadhi a la orden de sannyasa».

Yo era sirviente personal de Hridayananda durante esa época y fui testigo presencial de ese escandaloso lance amoroso. A reserva de escribir una narración más detallada, voy a relatar los siguientes incidentes para refutar la defensa ciega que Candrabhānu Dās hace de Hridayananda.

Hridayananda le ordenó a Brahmatirtha que instalara una línea telefónica personal a la habitación de Devāmṛta en el llamado edificio Vaikuntha de Govinda, para que se pudiera comunicar de manera directa y privada con ella todo el tiempo. Él se pasaba horas y más horas hablando con esta mujer, ya fuera en persona o por teléfono. Yo contaba las horas que pasaba asociándose con esta mujer, y muchos días se pasaba ocho horas hablando directamente con ella o por télefono y cartas. Este debe ser un récord para un supuesto sannyasi.

Recuerdo perfectamente (pues se me quedó grabado en la mente) que un día Hridayananda se levantó a las 4:00 a. m. y de inmediato la llamó por teléfono a Devāmṛta. Yo lo asistía y observaba todo el tiempo. Este día particular estuvo al teléfono con ella por más de tres horas y media, durante todo el brahma-muhūrta. Para que yo no pudiera escuchar los detalles de esa conversación, me pidió que abandonara la habitación y le pusiera seguro a la puerta. Estuve esperando todo ese tiempo con ansiedad pues ―como buen sirviente― quería proteger a Hridayananda de la actitud sugestiva de esta mujer. Pero en realidad, el responsable de establecer y mantener esta relación íntima era el mismo Hridayananda.

Yo cuando me despertaba me dedicaba a atenderlo (alistaba sus ropas, etc.) y de allí me iba a su baño a hacer limpieza. En esas ocasiones encontraba mojadas sus kaupīnas [calzones monásticos], que emanaban un olor particular a semen. Estos sueños mojados eran obviamente el resultado de estar agitado sexualmente por su asociación con esta mujer. Él estaba tan absorto con esta mujer que se le olvidaba tomar medidas preventivas elementales (como lavar las kaupīnas para evitar que yo descubriera sus poluciones).

¡Y este supuesto «acharya» estaba comentando el Décimo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam ―traducido por Gopīparāṇadhana[1] y corregido por Drāviḍa― «para el bienestar de todas las almas condicionadas»!

Decepcionado y triste me ponía a lavar las kaupīnas manchadas de semen. Poco tiempo después de esto dejé para siempre la compañía de este hombre.

Cuando Hridayananda hablaba con esta mujer era muy frívolo, haciendo chistes y relacionándose con ella como si fueran amantes. Cuando estaban solos, a veces yo estaba cerca y alcanzaba a escuchar que le decía «bonitinha» [‘muy bonita’ en portugués] o «monstrua».

Yo le daba masaje a Hridayananda diariamente, en ocasiones hasta tres veces. Cuando ciertas veces le estaba dando masaje en el condominio, él llamaba a esta mujer y hacia que se sentara directamente enfrente de él. Ella se sentaba en una estera apenas a dos metros de distancia, y él solo vestía una gamcha. Yo siempre iniciaba los masajes detrás de él, mis manos concentradas en su cabeza y espalda. Pero el movimiento causado por el masaje siempre hacía que la gamcha se subiera, y quedaran expuestos sus genitales apenas cubiertos por la kaupina.

Esta mujer trataba sin éxito de no mirar directamente a los genitales de Hridayananda, pero eso era obviamente imposible. Para rectificar la situación, yo volteaba y me ponía entre Hridayananda y la mataji, y deliberadamente le bajaba la gamcha para cubrirlo de nuevo aunque fuera hasta las rodillas. Pero la gamcha de nuevo se corría inevitablemente hasta exhibir las partes íntimas de Hridayananda ante los ojos de esta mujer.

Todo hombre sabe que este es un juego sexual sutil. El grado de agitación sexual entre estos dos no era solo evidente sino desvergonzado. Yo prevenía a Hridayananda: «Cuídese de las intenciones de esta mujer». Alguna vez me respondió: «Si estuvieras en mi lugar te sentirías sobrecogido por la lujuria. Y estás proyectando eso en mí».

Una vez le dije: «Esta relación puede arruinar su reputación. Usted está traduciendo el Śrīmad-Bhāgavatam, y a los devotos les gustaría que se comportara como un maestro espiritual auténtico». Nunca me hizo caso. También se burlaba de las quejas en contra suya de parte de sus seguidores y de sus hermanos espirituales bien intencionados pero preocupados. Él solo dejó de asociarse públicamente con esta mujer (a quien ahora veo como más como una víctima que alguien que trataba de que cayera este supuesto guru) hasta que Gopīparāṇadhana[1] y Drāviḍa lo amenazaron con ya no trabajar con él respectivamente en la traducción y redacción del Bhāgavatam.

Hṛdāyānanda podía ver que yo estaba actuando como un guardaespaldas leal, para protegerlo todo el tiempo de esta mujer, así que me mantenía todo el tiempo en guardia, porque así él tendría un tercero que pudiera confirmar que él no había hecho nada malo.

Estoy actualmente en India y dos veces he tenido que reiniciar este texto porque se fue la electricidad. Podría escribir un libro entero sobre la saga de Hridayananda y Devāmṛta. Sin embargo, cualquier devoto brahmínico que quiera llegar a la conclusión correcta sobre el estatus de Hridayananda, tendrá suficiente con lo dicho aquí. Esta reseña es similar a las fotos de Hridayananda que Harinamananda publicó en la revista Sampradaya Sun.

Esta es una historia triste pero verídica que debe conocerse para que los devotos de todo el mundo sepan quién es el verdadero Hridayananda, directamente de parte de alguien que fue su sirviente personal por más de cinco años, y de parte de alguien que no es un hincha fanático de Iskcon.

Lo detalles que he presentado aquí son ciertos, y estoy dispuesto a repetir esta historia en frente de Srila Prabhupada, las Deidades y la GBC.

Un incidente más

Blupeados, Srila Hridayananda dasa Goswami Acharyadeva en 2011. En el espejo se ve la fotógrafa, novia del sannyasi

Hridayananda Das Goswami Acharyadeva acostado en su dormitorio. En el espejo se ve a la fotógrafa, amiga del sannyāsī, junto a una devota.

Artículo publicado el 10 de noviembre de 2009 por Rādhā Kṛṣṇa Dās (devoto mexicano, exsannyāsī discípulo de Srila Prabhupada, que ahora no está en ISKCON) en el sitio web El Tambor Rugiente:
http://eltamborrugiente.blogspot.com.ar/2009/11/un-incidente-mas.html

El relato que hace Aniruddha das sobre los «encuentros cercanos del tercer tipo» de Hridayananda con una dama vaisnava brasileña durante los años ochenta, no es el único caso que existió... ni el primero.

Cuando Srila Prabhupada regañó a Hridayananda en Māyāpur por permitir la entrada de devotas en su cuarto (¡en el sagrado dhama y en presencia de su guru!), ya antes Hridayananda había sido el protagonista de otro incidente, que involucró personalmente a Srila Prabhupada y a la plana mayor de la GBC en Estados Unidos.

Resulta que en 1974 Hridayananda fue nombrado GBC de Latinoamérica, que en aquel tiempo se componía de templos en México, Argentina, Venezuela y Puerto Rico. El templo de México funcionaba normalmente, aunque tenía varios problemas, entre ellos la calidad de la adoración a las Deidades de Sri Sri Radha Madan Gopal, instaladas en 1973.

Debido a eso nos sorprendió que durante el verano, no recuerdo bien la fecha, Hridayananda nos llamó desde Puerto Rico para pedirnos que le mandáramos tres pasajes de avión de San Juan (Puerto Rico) a México, porque estaba llevándonos las Deidades de Śrī Śrī Gaura Nitāi instaladas en la isla.

Le mandamos los tres pasajes, y poco tiempo después llegó Hridayananda a México proveniente de Puerto Rico. En efecto, en la cabina del avión venían las Deidades de Śrī Śrī Gaura Nitāi junto con Hridayananda. Sin embargo, en el mismo vuelo también venía otra persona: Anaṅga Mañjarī Devī Dāsī, la antigua esposa de Hridayananda, y ya para entonces «viuda de Resnick» (Howard Resnick es el nombre civil de Hridayananda).

Blupeados, Ananga Manjari, exesposa de Hridayananda, foto actual

La devota y pujari Ananga Mañjari Devi Dasi, exesposa de Hridayananda. (Fotografía reciente, de antes de 2009).

Las Deidades descendieron del avión y no pasaron por la inspección de aduanas gracias a que teníamos un amigo muy influyente en el aeropuerto, quien ayudó a que se fueran directamente al automóvil que Las esperaba.

Nosotros al principio no sabíamos quién era Ananga-Mañjari, y Hridayananda no nos dijo nada al respecto. Por otras fuentes luego nos enteramos de la naturaleza de esta pujari que había venido con las Deidades a México. Pero ella no había venido a México solo para acompañar a las Deidades e instalarlas, sino que ahora ella se iba a quedar en México para atenderlas como pujari.

De nuestra parte no hubo realmente objeción alguna de que ella estuviera aquí, pues tener en México devotos de Estados Unidos con más experiencia y con un espíritu de colaboración representaba un beneficio para el mandir.


Las Deidades de Śrī Śrī Gaura Nitāi recien llegados fueron puestas en el altar con una ceremonia, y removimos a las que ya estaban allí. Eran un Gaura Nitāi más chico, de barro pintado, y la idea era enviarlos a Puerto Rico como intercambio. Esto nunca sucedió, y esas Deidades quedaron guardadas hasta que fueron destruidas y consagradas al río Amacuzac cuando Iskcon tenía una finca en esa zona.

Sin embargo, las cosas no terminaron siendo tan sencillas como parecían al principio. Tal como Aniruddha relata los interminables intercambios entre Hridayananda y la devota brasileña, en México también empezó a desarrollarse entre Hridayananda y la pujari una relación cargada de agitación y dualidad. Hridayananda buscaba cualquier excusa para llamarla y hablar con ella. A veces se peleaban como marido y mujer, y en otras la mandaba regañar.

A veces Hridayananda hablaba acerca de ella criticándola por su servicio, sabiendo que ella estaba detrás de la puerta escuchando lo que él decía. En otras ocasiones le mandaba recados con terceros, dándole órdenes y expresando su enojo.

Cuando Hridayananda hablaba con ella terminaba frecuentemente muy agitado y con ansiedad. Bajaba al primer piso a desquitarse con el primero que pudiera, quien frecuentemente era Maitreya Muni. En una ocasión le pegó con la danda en la cabeza. En otra ocasión le tiró en la cara un recipiente de prasadam que no era de su gusto. Y jamás fue bueno para disculparse y reconocer que era injustificable llegar a tal extremo.

Cabe mencionar que, al igual que con la devota brasileña, aquí Hridayananda solía traer a su viuda para hablar con ella mientras estaba vestido con una gamcha. Al moverse para acomodarse en su asiento, invariablemente se le subía la gamcha y quedaba expuesto su «paquete genital». Diferentes devotos le hacían señas sobre la exhibición que estaba haciendo, pero él nunca las tomaba en cuenta.

Lo relevante aquí es que Hridayananda nunca había tenido ese tipo de comportamiento con otros pujaris varones, o con devotos de otros servicios. Todo esto era una telenovela en la que se palpaban la lujuria y la agitación incontrolables que él sentía. Además se veía su determinación por hacer caso omiso de las normas de comportamiento que deben regir la vida de un sannyasi. Y ante los ojos de la comunidad vaisnava se desarrollaba su show romántico. Así continuó esta telenovela durante algún tiempo.

Algunos devotos de Puerto Rico luego me dijeron que quitar a las Deidades de Puerto Rico para llevárselas a México había sido una arbitrariedad por parte de Hridayananda. Me dijeron que en realidad lo que Hridayananda quería era llevarse a la pujari a México con él, y utilizó el argumento de la falta de calidad en la adoración en Puerto Rico como excusa. Esto se nos hizo evidente también a nosotros al ser testigos de la telenovela que se estaba desarrollando entre ellos dos.

En México teníamos problemas para conducir la adoración a las Deidades sin ofensas, por lo que traer a las Deidades de Puerto Rico a México no era la solución para que se Les sirviera mejor. Y de Puerto Rico venía para atenderlas en México la misma pujari que las estaba atendiendo en Puerto Rico. Toda la idea carecía de sentido.

En Estados Unidos se empezó a ver este affair como un escándalo y se pronosticaba la caída inminente de Hridayananda. De diversas fuentes supimos que Srila Prabhupada tuvo conocimiento del caso, y que le había pedido a los GBC de Estados Unidos que hicieran algo al respecto.

Creo que fue Rupanuga quien estuvo viendo este asunto para darle una solución, y de Estados Unidos se hicieron arreglos para que la mātājī Anaṅga Mañjarī Devī Dāsī saliera de inmediato de México, pues la situación no podía continuar así. En Estados Unidos acordaron enviar a una pujari sustituta, quien resultó ser Nanda Devī Dāsī, una devota que vivía en Boston y que en años recientes ha sido líder de Alachua.

Nanda Dāsī no viajó a México debido a que alguno de nosotros la hubiera convencido para que viniera, pues ninguno de nosotros la conocía. Sin embargo, de repente apareció ella en el aeropuerto para ayudarnos con el servicio a las Deidades, en sustitución de la viuda de Hridayananda, quien salió prontamente del país.

La súbita aparición de Anaṅga Mañjarī en 1974 en México es incontrovertible. Hay muchos testigos presenciales. No solo eso: hace un par de años ella y su esposo vinieron a México al Rathayatra, y él personalmente le contó a unos devotos que su esposa había pasado tiempo en el templo de México con anterioridad.

En este incidente podemos ver el atrevimiento de Hridayananda de llevar sus desviaciones al límite, de coquetear con las caídas, y de manipular las normas de conducta. Y los hechos hablan por sí solos.

Blupeados, Hridayananda con novia

Hridayananda con la última novia que se le conoció, hace varios años. Los rumores afirman que ahora ha vuelto a ser célibe.

1) ¿Qué hacen las Deidades de Śrī Śrī Gaura Nitāi de Puerto Rico en México? ¿Hay alguna verdadera justificación para que hubieran sido traídas aquí en 1974?

2) El estándar de adoración de Puerto Rico no era malo como para justificar remover las Deidades a otro templo. Esto me lo confirmaron devotos de Puerto Rico con los que platiqué después del incidente. De todos modos, si había malos niveles de adoración en Puerto Rico esto se hubiera debido a la mediocridad de su pujari. Pero nosotros vimos a esa misma pujari desempeñándose en México, y era muy competente en su servicio. Ella también podía haberlo sido en Puerto Rico.

3) ¿Cómo es que de repente Hridayananda nos avisó que las Deidades de Puerto Rico iban a venir a México para que se les atendiera mejor que en Puerto Rico, si aquí en México realmente no teníamos un buen programa de adoración de Deidades?

4) ¿Cómo es que Nanda dasi terminó en Mexico, y permaneció aquí hasta 1975 e incluso estuvo presente durante la visita de Srila Prabhupada a México en febrero de 1975, sin que aquí nadie la conociera ni la hubiera invitado, si no es porque la enviaron de Estados Unidos para ayudar a conjurar la caída inminente de Hridayananda?

5) Muchos discípulos de Srila Prabhupada en México fuimos testigos de la engorrosa relación que Hridayananda insistía en mantener con su viuda, quien se portó mucho más como una dama que él como un sannyasi?

6) La conclusión de todos los testigos de este romance, tanto en México como en Puerto Rico, fue que Hridayananda trajo a su viuda a vivir a México pues él pasaba más tiempo aquí, y en consecuencia estaría más tiempo con ella en medio de la engorrosa relación que él organizó. Hridayananda utilizó a las Deidades de Puerto Rico como excusa para tener a su viuda en México.

Como colofón a este vergonzoso incidente, presento aquí la sección relevante de una carta que Srila Prabhupada le escribió precisamente a Hridayananda das poco tiempo después de los hechos narrados en esta nota. Podría ser que Srila Prabhupada le estuviera dando instrucciones a Hridayananda relacionadas con el incidente recien ocurrido. Vean ustedes y juzguen:

Carta de Srila Prabhupada a Hridayananda

Bombay, 31 de octubre de 1974
Mi querido Hridayananda das Goswami:
Por favor acepta mis bendiciones. He recibido tu carta fechada 26 de septiembre, 1974, y tomé nota de su contenido.
Me alegra mucho saber que supervisas que los devotos mantienen las prácticas devocionales. Este es el secreto para alcanzar el éxito. Por lo tanto, estoy haciendo énfasis en ello. Y si tú también haces énfasis en ello y te presentas como un vaisnava ideal, entonces serás mi representante completamente.
Nosotros no buscamos títulos ni designaciones. El Señor Caitanaya estableció el principio de que debemos enseñar con nuestro ejemplo personal. Eso es lo que yo he tratado de hacer. Así, si todos ustedes mis discípulos hacen lo mismo entonces el futuro de nuestro movimiento estará lleno de gloria.
Tu eterno bienqueriente,
A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada

Notas

  1. 1,0 1,1 Gopīparāṇadhana Dās (Estados Unidos, 1950 - Govardhana, 15 de septiembre de 2011) fue el discípulo de Srila Prabhupada que tradujo del sánscrito al inglés el texto del Śrīmad-Bhāgavatam y de los comentarios que leería Hridayananda Das Goswami para escribir los «comentarios Bhaktivedanta». Desde los años noventa, Hridayananda trató de apropiarse de ese trabajo realizado por Gopīparāṇadhana.