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Carta del 26 de enero de 2010 escrita por un tal Eduardo Stein


Hola, estimado Radha Krishna:

Espero estas letras te encuentren bien de salud y en armonía con tu familia.

Después de leer el artículo «Sí lloren por mí», busqué algo sobre Iskcon Argentina y me encontré obviamente con los sitios oficiales, como por ejemplo en este, donde el relato por parte del devoto Hamsa Rupa Das, al reencuentro con su amado guru (Bhakti Bushana Swami) en Argentina en el 2007, hace un fuerte contraste con el Iskcon actual presentado por diversos devotos en el Tambor Rugiente.

Es «un relato de amor, dulzura, comprensión y extática armonía entre el guru y sus discípulos». Sin embargo, como te decía, lo que se lee en las recientes notas del Tambor Rugiente, hacen un tremendo contraste de realidades antagónicas. Parece así que el verdadero estado de salud de Iskcon está ya en una descomposición avanzada, cercana a la gangrena.

Los pilares de aquel Iskcon, esos primeros discípulos del templo «Matchless Gift» de Nueva York, como los vemos en los videos en blanco y negro, entre ellos Kīrtanānanda, Tamāl-Kṛṣṇa, Hṛdayānanda, y otros muchos más que no conozco, los cuales después se autonombrarían los «Eleven Chosen Ones Gurus» (once gurus elegidos) y los muchos que les han seguido, parece ser que lo único que han logrado en realidad es deformar repulsivamente la imagen del Movimiento y lo peor de todo, corroer los cimientos de Iskcon, derrumbando ya una gran parte de lo edificado y condenando a este movimiento vaishnava de Srila Prabhupada, sobre todo en Occidente, a su ocaso definitivo. (Esa idea tengo ahora conformada). ¿Por qué ellos, sus primeros discípulos?

Encontré también un sitio de devotos autonombrados «Blupeados», curiosamente, de Argentina, aquí, en donde exponen, en una gama diversa de apreciaciones de lo que fue para ellos su experiencia de muchos años en Iskcon. Y ponen en tela de juicio no nada más a estos falsos gurus sino hasta al mismo Prabhupada como responsable a veces directa y otras indirectamente de muchos de los males que se heredaron y aquejan al Movimiento hoy en día. Suena muy fuerte, y te diré que me costó mucho trabajo el leerlo sin prejuzgar. Sin embargo, te soy sincero, hubo algunas cuestiones que ―a pesar de yo tratar de mantener intactas e incólumes mis apreciaciones, convicciones e ideas― me hicieron dudar y pensar. ¿Crees que tienen algo de verdad sus palabras?

Así pues, el sabor de boca que me ha dejado toda esta información, tanto del Tambor Rugiente, como de muchísimas páginas tratando diversos asuntos sobre el movimiento en diversas partes del mundo, después de la partida de Srila Prabhupada, es de una acritud que lastima en verdad. Entendiendo también que toda desmistificación y verdadero acercamiento a lo que realmente es… duele a veces.

Ya te comentaba en aquel primer correo que te mandé, del gusto del reencuentro con esa mi apreciada época de los setenta en el movimiento al encontrarme con tu sitio web, y del sentimiento de vacío al no haber podido ser discípulo de Prabhupada y de la entonces incierta decisión de no haber querido ser iniciado por alguno de los once gurus (sin saber absolutamente nada de cómo se habían autonombrado sucesores, pues en esos momentos no se hablaba nada del asunto). En aquel 1978, solo recuerdo la absurda idea que me asaltaba constantemente de la posibilidad de ser iniciado por Hridayananda, ya que esas eran las probabilidades más factibles, y la imagen recurrente de un póster o impreso en una de las puertas de cristal y hierro de la entrada al templo de Gobernador Tiburcio Montiel (en Ciudad de México) en donde se anunciaba e invitaba al público a venir al templo en la próxima visita de Hridayananda a México. Con una foto de él y una breve entrevista de algún reportero, en donde le preguntaban, entre otras cuestiones, sobre su vida antes de unirse al movimiento, y él narraba que había consumido drogas en aquellos tiempos de los hippies en Estados Unidos. Ese detalle fue más que suficiente para no quererlo como mi guru.

Ahora, viendo cómo se han desarrollado las cosas dentro de Iskcon, más que nunca pienso que en verdad tuve la suerte de no haberme rendido ante ninguna de esas personas condicionadas como cualquier otra gente del mundo en general. Seguro me perdí de mucho, en otros ámbitos, pero seguro también me resguardé de mucho más.

Estas ideas son ahora en mí recurrentes y te diré que mucho ha cambiado mi perspectiva del movimiento. Dime por favor si lo que te digo te hace lógica alguna. ¿Crees que mis apreciaciones están fuera de contexto?

Pienso que si tú ya no estás dentro de Iskcon fue debido a muchos factores no favorables para tu desarrollo, ¿es así? ¿Tú cómo ves ahora este Iskcon? ¿Sientes ―al igual que otros devotos y sannyasis― que haberte salido del Movimiento fue conveniente en tu vida? A la distancia, ¿cómo te sientes ahora?

Tal parece que la situación de cualquier persona o agrupación sea de la índole que sea, padece de las mismas dolencias, es como un infinito reflejo entre espejos del mal de este tiempo en que vivimos. Soy pesimista en cuanto a una recuperación mundial en todos aspectos. Creo que realmente vivimos un Kali Yuga en picada.

Realmente apreciaría tus comentarios al respecto de mis encontrados pensares y sentires. Ya que sin lugar a dudas estas letras tienen una relación directa con tu intención en el Tambor Rugiente.


Fin de la carta «Visiones encontradas», escrita por un tal Eduardo Stein y publicada el 26 de enero de 2010 en el sitio web El Tambor Rugiente (México).

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